Archive for the ‘Nuevo periodismo’ Category

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Redes periodísticas, periodistas sociales

01/03/2010

Cualquiera que esté leyendo esto (si hay alguien más que un servidor que lee esto) sabrá lo que es la web 2.0 o web social. Sindicación de contenidos, blogs, redes sociales… La interacción del usuario, que le permite ser productor y consumidor… Pero, la pregunta es: ¿Cómo afectan estas nuevas tecnologías al periodismo?

Es obvio que no voy a escribir un “no” y dejarlo ahí (por muy atractiva y graciosa que me sea la opción). Echemos un vistazo a la edición digital de un periódico típico, de información general:

Valoración de la noticia. Galerías de imágenes. Enlaces a videos, a radios, a aplicaciones, a testimonios twitter.

O la de otro:

Llegan incluso a integrar aplicaciones de otras webs dentro de la web, entre el contenido del periódico.

O la parte inferior de otra edición web:

Comentarios de los lectores.

Todo esto y más ha traído la relación entre periodismo digital y la web 2.0. Las páginas digitales de los periódicos han ganado en audiencia, mientras la del resto de medios se estanca o disminuye. ¿Por qué?

La respuesta es sencilla: las redacciones digitales se han dado cuenta, al fin, de que el periódico online no es un mero volcado de contenido sin retroalimentación posible. Al menos, en cuanto al feedback, la realidad ha cambiado. Y sigue cambiando con cada nueva tecnología. No hay página web de los grandes medios que no se haya lanzado a permitir la personalización, accesibilidad, atractivo, sindicación de contenidos, blogs, foros, chats…

Más aún, los medios han apostado por relacionarse con las redes sociales, en aras de llegar a más lectores potenciales y fomentar esa interactividad entre usuarios y contenido y, más aún, entre usuarios. Todos se han asociado a las distintas redes sociales (facebook, twitter, MySpace) que ha ido surgiendo. ¿Podría alguien adivinar a qué medios digitales pertenecen estas imágenes? Para averiguarlo, pinchad en la imagen.

La adaptación de los nuevos medios a las nuevas es vital para su supervivencia. Se ha pasado de ofrecer servicios únicamente en la propia página (insertando cuantos menos enlaces externos mejor) a confiar en páginas ajenas para distribuir la información, trascendiendo a los ya obsoletos métodos de aviso alternativos de los periódicos digitales, como el SMS. El nuevo consumidor, el consumidor digital, es en extremo exigente: quieren un acceso fácil a la noticia, poder personalizar los contenidos, y que la información esté debidamente actualizada.  Si el usuario hace uso de las nuevas tecnologías… ¿Por qué no iban a hacer lo mismo los medios? Acceder a satisfacer los deseos del lector en sus propios términos redunda en una mayor fidelización.

La viabilidad de las ediciones digitales, con la crisis y la caída de inversiones en publicidad, es otro cuento.

Para conocer mejor el tema, Carlos Tapia, Director de Marketing Interactivo de Ferrer Comunicación ya explicaba hace dos años la relación entre periodismo y redes sociales:

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Un lector activo al que no se le ha de colar el gato

07/01/2010

C’est fini, la última entrada sobre Los elementos del periodismo. Esta vez sobre el octavo epígrafe, “Compromiso y relevancia”.

La premisa es que los lectores no deciden ver únicamente infotenimiento (infotainment), sino que la pereza, la falta de recursos (el más importante de ellos, el tiempo) y los criterios económicos hacen que esta modalidad, por su bajo coste, inunde los programas informativos y asedien a la audiencia.

Los lectores pierden capacidad de atención y los medios, autoridad. Si bien es cierto que las nuevas tecnologías ayudan a comprender y memorizar los hechos, ¿de qué sirve si sólo se sirven noticias banales? Basta con entrar a algunos portales o ver las noticias en la televisión. Reto a cualquiera que no encuentre un día una noticia banal o, pero aún, elitista.

Pero, como resaltan los autores, el lector es activo, no pasivo. Vamos, que los periodistas también son escritores y tienen su público, el cual tiene su “linterna propia”, como dice Enrique Vila-Matas.

Así pues, ¿cómo enganchar al lector? En mi opinión, basta con hacer un periodismo más humano. La pirámide invertida es un invento del pasado, de cuando se enviaban las noticias por telegrama y no se estaba seguro de que las últimas líneas fueran a llegar. Expulsa al lector, y convierte la noticia en un texto de poco valor humano.

Hay que apostar por el reportaje, por encontrar las notas de color en la noticia, por narrarla de forma expresiva, que atraiga y atrape.

Pero también hay que tener cuidado con querer lucirse demasiado y desvirtuar el relato incluyendo lo que nos gustaría para que fuese perfecto. No se debe alterar nada, puesto que un nuevo periodismo debe seguir siendo periodismo.

Que no se nos cuele el gato. La falta de veracidad destruye esas mismas historias que queremos contar y con las que debemos hacer reflexionar.

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¡Divorcio ya!

30/12/2009

Prosigo con el análisis de otro capítulo de Los elementos del periodismo, esta vez “Periodismo de verificación”. Este epígrafe sigue desarrollando la idea de un lector activo, no pasivo, que juzga las informaciones suministradas por los periodistas, y que sabe que estas raramente vislumbran la verdad, ni siquiera parte de ella.

Para recuperar la confianza del lector, los autores defienden la idea de objetividad. No del propio periodista (ya que, como señalan, ese “lenguaje neutro” que se emplea para dar tintes de veracidad a una historia sólo ayuda a enmascarar la verdad), sino de su método de obtención de información.

Entre otras medidas, sugieren tratar tanto al lector como a las propias fuentes de forma honesta, hacer saber de dónde se ha obtenido la información y si esta fuente sería interesada, no añadir nada ni incluir comentarios espurios…

También evoca una noción interesante con respecto a las nuevas tecnologías, como internet, y es que una vez una información sale a la luz, se multiplica en el resto de medios, medios que no se molestan en verificar si es cierta. Esta rama de la infoxicación hace más fácil el engaño. Como ejemplo, este artículo, totalmente falso. Frente a estos peligros, los autores llegan a la misma conclusión que Alfons Cornella en su escrito “Cómo sobrevivir a la infoxicación”: El periodista ha de ser cada vez más crítico, juzgar siempre la información y no convertirse en un receptor pasivo más que un emisor.

Los autores parten de que el periodista efectúa una labor social, informar. Todos los medios deberían aplicarlo. El problema es que los periodistas efectúan esa labor social ateniéndose a una serie de factores que lo condicionan. No puede trabajar sin recibir dinero a cambio (en eso se basa el capitalismo). Si un periodista estubiera sufragado por algún gobierno, dudaríamos (y con razón) de la objetividad de sus escritos.

Igual pasa con las grandes empresas de medios. Éstos tienen sus intereses, que son ganar dinero de forma rentable: intereses económicos, no sociales. No son diferentes de las naciones y gobiernos, que se declaran la guerra y atacan entre ellos empleando, para ello, sus peones, los redactores. La tesis de los autores de Los Elementos… es que aumentar la calidad sustenta el periodismo, pero… ¿Hemos preguntado a nuestros allegados si compran el periódico?

Yo sí, y la mayor parte de las respuestas se pueden sintetizar en un “yo consulto la edición online, y sólo leo los titulares”.  Además, ya sabemos que cada uno compra su periódico, afín a su ideología. Desde el punto de vista  de un empresario, ¿qué se obtiene gastando más recursos y tiempo que la competencia verificando información?

Exacto, no obtienes nada. Haría falta una revisión general de la práctica del periodismo, pero, sujeto a unas directrices ajenas, éste no puede evolucionar. Parece que debamos dejar el buen periodismo en manos de voluntarios, más interesados por dar la información que por comer al día siguiente.

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La convergencia. La respuesta… para el empresario

09/12/2009

¿Qué es la convergencia?

Es un proceso facilitado por la implantación de las nuevas tecnologías digitales, que favorece la integración de personal, formas de trabajo, lenguajes, medios y redacciones diferentes.

En un breve fragmento de un estudio sobre la convergencia de medios, realizado por varios estudiosos especializados en periodismo (que analiza, por parte española, La Verdad Multimedia y El Mundo), podemos aprender sobre este fenómeno de renovación del periodismo.

Este proceso dista de ser homogéneo, pero podemos distinguir tres modelos (o, mejor dicho, etapas): la coordinación entre soportes aislados, la colaboración entre redacciones y la integración total.

En el primer caso, las redacciones de los distintos medios que cubre una empresa informativa no están intercomunicados. A veces pueden coordinarse, pero no existe una iniciativa activa en ese sentido. Una muestra es Der Standard en Viena.

En la colaboración entre redacciones, éstas son diferentes, pero existe la figura de coordinadores multimedia o formas de trabajo que llevan a intercambiar información y redactores. La Verdad  y el alemán HNA son claros ejemplos.

En el caso de la integración total, la redacción es única, con una formación multimedia y un sistema de trabajo centralizado. Die Welt es el mayor paradigma de esta etapa.

Pero, ¿por qué viene a cuento la convergencia?

Los nuevos medios digitales están cambiando nuestra forma de ver el mundo, nuestros gustos, y, con estos cambios estructurales, ahora agravados por la crisis, los medios informativos deben ajustarse a la demanda.

Poniendo en marcha este proceso en cada redacción, se logran dos objetivos: aumentar la calidad de los contenidos y reducir las plantillas de redactores, recortando costes.

Y eso está muy bien, ¿no? Menos y mejor. Una buena solución para el empresario. Malos tiempos para ser estudiante de Periodismo. Si ya han perdido trabajo más de 5000 profesionales debido a la crisis económica, sólo faltan reducciones de plantilla por cambios estructurales.

No es un grito reaccionario, ya que es lo que los tiempos mandan, la cara menos amable de la moneda. Porque renovarse y evolucionar es algo positivo, pero a veces cabe pararse a reflexionar sobre los efectos colaterales que estos procesos, acarrean.

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El periodismo ha muerto. ¡Larga vida al nuevo periodismo!

14/10/2009

El rápido desarrollo de internet, con la web 2.0 y el consiguiente advenimiento de los portales de información gratuitos ha causado mucho daño al periódico de papel. La fuga de lectores hacia estos medios digitales es alarmante, prueba de que el modelo de consumidor de información está cambiando.

Hasta ahora, la información siempre había sido tratada como mercancía más. Pero, gracias a la inmediatez de internet, ésta se considera ahora volátil y accesible. Antes de pagar para informarse,  el lector sólo tiene que conectarse a internet, si es que dispone de conexión (caso harto probable). Los blogueros más avezados ganan prestigio y devienen gurús de la información, y cualquier ciudadano puede ser periodista.

El periodismo se enfrenta a una renovación forzosa: si las ventas de los periódicos caen y la publicidad en internet no es lo suficientemente provechosa, es hora de encontrar nuevas fuentes de financiación.

A The Wall Street Journal le funciona emplear la suscripción a su web, pero se trata de un modelo engañoso, ya que es un diario especializado. El País es un claro ejemplo de periódico generalista que ha fracasado estrepitosamente al implantar esta medida. La empresa Plastic Logic está desarrollando un e-newspaper, una suerte de kindle con aspecto de diario. Y, con éste, podría llegar una forma de micropagos parecida a I-Tunes. Pero las noticias siguen siendo demasiado fugaces. No son inmortales, como las canciones.

Será difícil encontrar una solución aun sorteados los obstáculos de la crisis económica. Pero, aunque haya demasiada competencia, tengamos en cuenta que ésta no trae necesariamente consigo una mayor calidad. Con verdaderos profesionales de la información que sean versátiles, arrojados y trabajadores y cabeceras que adapten su contenido a lo que realmente desee el consumidor (como The Guardian), nunca lo contrario, el periodismo tiene un futuro, si bien cargado de incertidumbre y muchos despidos, asegurado.

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Un periodista convergente, hiperlocal y con delirios multimedia varios

08/10/2009

Ya llevamos un tiempo con la cuenta atrás de la fecha de ejecución de los periódicos impresos. No es de extrañar, cuando los ingresos de tanto las ventas como de la publicidad de estas publicaciones está cayendo en picado. El agotamiento de la fórmula tradicional de la empresa periodística es tan grave y generalizado que ya hay incluso un “reloj de la muerte” del periódico (con la lista de los que han pasado a mejor vida). Incluso podemos encontrar eco en el Twitter.

La prensa local, debido a su reducida distribución, es aún más vulnerable que los periódicos de escala nacional. Sin embargo, hace poco se publicó en la edición online del Wall Street Journal un artículo que indicaba que el método hiperlocal puede salvar un pequeño (y modesto, hay que decirlo) periódico. Es cierto que en muchos casos la prensa de tirada más extensa (y, por ende, más general) contiene más información regional que los llamados periódicos locales, debido a la notable falta de recursos de estos últimos. Concentrarse en el entorno más inmediato puede surtir efecto para estas pequeñas redacciones. Pero también se puede ir más allá y, en aras de aumentar el margen de beneficios recortando costes, publicar estas noticias en un portal online. De hecho, no faltan ejemplos.

Pero separar forzosamente el medio impreso del digital es contraproducente. ¿Por qué mantener únicamente la edición impresa cuando el negocio está en declive? ¿Por qué abandonarla totalmente por una publicación online cuando  todavía es más o menos rentable? La mejor opción es la convergencia de medios. Reunir ambas redacciones para que trabajen conjuntamente, sin pisarse ni otorgar privilegios a un formato u otro, educando periodistas multimedia, todoterreno.

En definitiva, el correcto empleo de nuevos soportes digitales, la información hiperlocal y la interacción con un cliente cada vez más exigente e informado supondrá el éxito o el fracaso de un periódico en un futuro inmediato, tanto local como nacional.

Para aquel periodista que esté dispuesto a recoger el guante y empezar a practicar casi desde cero este nuevo periodismo, ahí va una pequeña ayuda.