Posts Tagged ‘Fuentes’

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¿Periodista o escritor?

05/01/2010

Un periodista ha de encontrar las fuentes para verificar la información que plasma en sus informaciones. Es un trabajo pesado y, a veces, infructuoso, que puede mermar el trabajo de un artículo y convertir lo que habría podido ser un gran reportaje en una breve noticia insustancial. Además, moverse por ahí, hablar con gente, decir lo que ya se ha dicho mil veces… Si ya casi me sé lo que va decir fulanito de menganito.

Pensemos en ahorrar trabajo. ¿Qué tan si me invento a fulanito, menganito, y escribo una buena noticia de una vez? El tema está ahí, es de actualidad, y en realidad puede que no esté inventando, sino”cambiando nombres”. Juguemos a inventar. Y si piden pruebas, ¡les daré pruebas! Las fabricaré…

Así debió comenzar Stephen Glass, redactor de The New Republic. Y no acabó bien.

Sus fuentes eran geniales. Casi fidedignas. Casi no parecían copias. El problema es que no eran reales, ni los eran las noticias, ni casi nada, salvo los lugares y el tema, que siempre estaba de actualidad. Desafían toda clasificación ya que eran “no-fuentes”, lo mismo que un no-muerto no es un vivo, aunque en cierto sentido tenga semblanza de ello. Si lo miras de lejos. Con los ojos entornados.

Eso debió hacer la redacción de TNR, que no se molestaba en contrastar la información que publicaban sus empleados.  La organización redaccional era la típica, vertical, con un director y consejo editorial, redactores jefe, redactores, editores, etc…

El problema es que no sólo las faltas han de corregirse, sino comprobar las fuentes y hace falta en esta profesión más ética que imaginación. El caso revela otro problema, y es que leemos todo a pies juntillas, y nos creemos lo que nos conviene o creemos “típico”. Si bien hay mucho trabajo para el periodista (en la redacción, que no me drogo) como para vigilar lo que publica el resto, de una forma metódica.

Pero lo cierto es que un examen aleatorio habría descubierto mucho antes a este pseudoperiodista, buen escritor y de labia indiscutida.

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Una fuente reticente

05/01/2010

Jeffrey Wigand no era una fuente fácil. Reticente, dubitativo. Se jugaba el futuro, pero debía informar del daño que causaba el tabaco. Trabajaba para Brown & Williamson una (por suerte) extinta empresa tabacalera. Hasta él llegaba Lowell Bergman, periodista de la CBS, del programa 60 minutes, guiadoesta vez por un documento anónimo (al contrario que en el caso Watergate, en el que una fuente anónima lleva a descubrir varios documentos).

Pese a muchas reticencias, Wigand le concede una entrevista, que la CBS se niega a transmitir, debido a las presiones financieras (una posible fusión con la compañía tabacalera). He aquí un ejemplo del poder de “empresa” sobre el binomio “empresa periodística” del que ya hemos hablado en otras ocasiones. La redacción, pues, tiene a alguien por encima, ajeno a los criterios peridísticos. Es el control de los medios de comunicación, subyugados por los criterios económicos.

Se trata de un caso paradigmático que muestra la evolución del periodismo según han crecido los grandes conglomerados de la información. De propietarios individuales, con más libertad, hemos pasado al control directo por parte de poderes ajenos con ética distinta a la que debería tener un periodista.

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No sólo Garganta Profunda

05/01/2010

En el caso Watergate, la fuente más importante, sin duda alguna, para Woodward y Bernstein fue Graganta Profunda, Mark Felt. Se trataba de una fuente anónima y algo vciada, pues, como declaró Woodward, “sólo sentía desprecio” hacia la administración de Nixon, y actuó movido por su sentido del deber. Sin embargo, sus confidencias llevaban a pruebas tangibles, documentales, que era la base casi jurídica de esta acusación a Nixon.

La organización de la redacción en el Washington Post era clásica, vertical, en la que el director Ben Bradlee, reunido con el consejo editorial, decidía cuales iban a ser las noticias del día. Sin embargo, su relación especial, directa, con los dos famosos periodistas permitía una gran flexibilidad.

Pese a toda la parafernalia hollywoodiense de fuentes anónimas, códigos secretos y reuniones propias de una película de espías, el afán del director por presentar sólo pruebas tangibles, documentales, fue la clave para construir un reportaje de investigación modélico. Y esas fuentes documentales es de lo que va realmente el periodismo de verdad, no los rumores vagamente soslayados.